Quiénes somos

Somos Susana y Carlos, un matrimonio con hijos y los mismos miles de problemas que llevan a sus espaldas todos los españoles a día de hoy, pero como también somos fotógrafos de bodas, lo más probable es que nos pasemos la mitad del tiempo adorando a la cámara, esa compañera fiel que nos sigue a casi todas partes.

La otra mitad nos la pasamos procesando fotos delante del ordenador, comiendo chocolate cuando nos puede el stress, y tratando de escapar de las distracciones de las redes sociales y de la vida diaria.

Cómo nos hicimos fotógrafos de boda

Hace más años de los que me gustaría reconocer, me gradué de periodista, pero trabajé en casi todo menos en la prensa. Estuve casi dos años en el teatro profesional y en alguna escuela de música, pero terminé viviendo de la redacción publicitaria, el diseño gráfico, la fotografía infantil y las relaciones públicas. Un buen día me armé de valor y comencé a fotografiar bodas de amigos. Luego novias para publicaciones especializadas y bodas de otoño e invierno, matrimonios no convencionales que buscaban un punto de vista más personal… y me gustó más de lo que podía esperar. Así que coloqué una cámara en las manos de mi marido, quien gracias a la crisis ahora disponía de mucho tiempo libre, y le invité a sumarse a este proyecto maravilloso que ya dura más de seis años. Juntos descubrimos lo gratificante que resulta convertir un hobby en un trabajo habitual y en una gran pasión.

Carlos es un tipo simpático, impredecible y risueño. Es probablemente la antítesis de una gran parte de fotógrafos profesionales y el responsable de la mayor parte de sonrisas que nuestras parejas muestran en las fotos de boda. Para mí es simplemente el compañero imprescindible, el alfa y la omega, la pata que no puede faltar a la silla, las cosquillas que electrizan al gato y el que carga con el equipo pesado (técnico y humano) mientras hace unos fotones impresionantes sin apenas despeinarse y soporta con una paciencia asombrosa todos mis nervios y malacrianzas.

Chocolate, buenos vinos, mejores libros y muchísimos besos

Además de fotógrafos también somos padres y nos asusta la velocidad a la que crecen nuestros hijos. Nos gusta la comida gallega, los buenos vinos, viajar, chocolatear y ver casi todas y cada una de las series de la HBO y similares. A mí me chifla la tecnología y es casi seguro que voy a rechazar la mejor fiesta del mundo por leer un buen libro. De hecho, los libros son mi gran pasión. Mi Carlos es un manitas, un hácelo todo que se queda absorto descifrando con qué madera construyeron una puerta o si una barandilla o un grampón de sujetar cristales, están construidos con un buen acero. ¡Ah! también le gustan las pelis de guerra…. ¿+++*****?

Y bueno, hay otra parte del tiempo que también hacemos cosas propias de gente que se siente bien y quiere ser joven por siempre. Como buen matrimonio, además de pelear por cuál serie veremos esta noche, también nos damos besitos y quieritos. Como en esta foto que nos tomó una pareja mientras les hacíamos una sesión preboda…. ejem… se suponía que nosotros a ellos.

Ahora que ya sabes quiénes somos, comprenderás por qué son bien recibidos en nuestro estudio todas las personas enamoradas y las que creen en el amor aunque aún lo sigan buscando.
Nunca olvidéis que el amor es el motor que lo mueve TODO.

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