Un hada vino a buscarnos

Un hada visitó nuestro estudio… un hada muy joven, enfundada en un vaquero azul y unos tacones rojos enormes, un collar de perlas y la enigmática mirada de quién jamás perderá la ilusión y la fe…. Aunque pasen siglos y carretones de sucesos y caigan los reinos o cambien las tradiciones… ella siempre va a seguir allí, jugando con sus zapatos y cabalgando a hombros de su príncipe azul.

Y como todas las hadas necesitan un hogar que las cobije, Antía arrastró a sus padres, Sandra y Antón, hasta el rincón oscuro desde donde miraba la lente, sus pícaros ojos, y yo.

Esto fue lo que salió de su primera visita.

Muy prontito, más….

Isa, Chus y Aitor de viaje por Galicia

Isabel y Chus son unos amigos de Vittoria, que llevaban cierto tiempo deseando pasar unos días en Galicia. Decidieron hospedarse en San Xenxo y ya que estaban cerca de Brión, nos llamaron con un pedido muy especial.

Nos encontramos en Casa Rosalía, a dos pasitos de nuestro estudio, con el doble propósito de hacer honores a la deliciosa comida de este restaurante, y a ver si Aitor nos permitía sacarle unas fotos.

El pequeño nos recibió con una mirada amplia como un sol; pero cuando vio la cámara, corrió a esconderse tras la espalda de Isa.

-¿Ves, -me dijo ella- Tal como te dije antes, no le gustan las fotos. Te va ser difícil sacar algo de él. Por eso es que a estas alturas, apenas tenemos fotos del niño.

Y a mí me dio la risa tonta, porque Aitor, al verse “castigado” entre la mesa, la comida y yo, tuvo la ocurrencia de esconderse por detrás de los cubiertos.

En casos como estos, lo mejor es no forzar las cosas y buscar la confianza del niño. Y así lo hicimos. Unos chistes, unas vieras, unas croquetitas crujientes y total indiferencia hacia su furibunda mirada, obraron el milagro. Muy pronto, Aitor quiso saber cómo funcionaba la cámara y luego quiso verse dentro de la pantallita de atrás. Y a partir de entonces, fue mío.

Pasamos una tarde tan bonita como sabrosa es Galicia, con sus paisajes, su irresistible comida y las vistas únicas que disfrutamos junto a las cascadas de Ponte Maceiras.